La competencia entre marcas, emprendimientos y proyectos cada vez es más grande y notoria y, a su vez, también hay muchas similitudes entre los productos y servicios en el mercado. Por eso tenemos que diferenciarnos y, para marcar la diferencia, el marketing emocional y experiencial es un gran aliado.

El marketing emocional es aquel que establece vínculos entre el discurso de la marca y el consumidor; también podemos decir que es el marketing que no se ve, pero que se siente. Es algo así como sentir un afecto por un producto, servicio o marca y, a su vez, este afecto conecta con nosotros mismos (consumidores/usuarios).

El 95% de las compras se realizan a través de nuestras emociones y no de nuestra razón (por más que nos cueste comprender esta afirmación). Por eso debemos trabajar en elaborar estrategias que activen emociones y generen experiencias que den ganas de permanecer en un local -físico o digital- y que el consumidor siempre tenga presente a la marca, en el mayor tiempo posible.

¿Aún siguen las dudas sobre el tema? Veamos 3 razones para entenderlo mejor:

1- Emocionar con la marca: cuando nos proponemos crear una marca, el objetivo no debe agotarse solo en el logo. Sino que tenemos que ir más allá: preguntarnos quiénes queremos ser con nuestra marca, hacia dónde queremos ir y qué queremos dejarles a nuestros compradores. Y estas respuestas deben ser lo más tangibles y alcanzables posible, así llegamos a cumplir con nuestras metas y dejarnos tiempo libre para pensar acciones, ideas y planes que nos permitan construir la filosofía de nuestra marca.

2- Crear lazos y no de venta: una vez definido lo anterior, vamos a entablar lazos con nuestros clientes, pero sabiendo que dejamos completamente de lado la venta. Tenemos que hacerlos sentir cálidos con nuestra marca. Para lograr esto, la clave está en conocer muy bien al público al que le vendemos, una vez logrado eso, las ideas de acciones para ellos, salen solas.

Nota: pensar acciones de marketing experiencial para nuestro público es muy estresante al principio. La creatividad se ejercita y todo es prueba y error. ¡Animate a fallar y volver a probar!

3-Contar historias y fomentar la curiosidad: otra razón que debe desarrollarse en paralelo a las primeras dos, es la narración de historias (o storytelling) que nos va a ayudar a transmitir eso que hacemos con nuestra marca, de una manera armoniosa y sencilla. Para esto, debemos contar nuestro día a día y lograr enganchar a nuestro público.

Sé que desarrollar una estrategia de storytelling no es sencillo, pero hay muchos cursos y consultores que nos pueden dar una mano. Mientras tanto, podemos arrancar pensando en qué es lo que vamos a hacer un día en nuestro negocio y empezar a contarlo de manera cronológica, divertida, mostrando el detrás de escena y promoviendo mucho la interacción. En el intercambio de palabras, ideas, juegos y todas las acciones que pensemos, ocurre la magia.

A modo de conclusión, podemos decir que la experiencia de tu marca debe ir por sobre la venta, que debemos esforzarnos por encontrar las emociones de nuestro público en general y de nuestro nicho en particular. Y a fin de cuentas, desarrollar mucho (muchísimo) la interacción, tanto en el local físico como en las redes sociales. Suena complicado, pero es muy fácil si comenzamos al menos con algo, ¡a no detenernos!


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